Sobre mí

Médico de profesión, curiosa de oficio

Soy Sofi, médico y sanadora — lo segundo me lo gané después, buscando afuera de la medicina lo que la facultad no me enseñó: a acompañar a alguien hasta que florezca.

Este es el recorrido, contado por mí. Ahí abajo, en orden.

Ilustración de Sofía con audífonos rojos
El recorrido

Cómo llegué hasta acá

Un camino que parte en la medicina, pasa por el micrófono y termina en un consultorio lleno de flores.

  1. La infancia

    Una cuncunita en el patio

    Ilustración de una cuncunita sobre una rama junto a una flor

    En el jardín, con los niños gritando y corriendo, mi mundo se detenía en una cuncunita que cruzaba el patio, lenta y hermosa — hasta que un niño la aplastó y, de un instante a otro, ya no estaba. Nunca he sabido explicar bien cómo me marcó ese momento de belleza y pérdida. Crecí escuchando a mujeres sabias hablar de hierbas y autocuidado, y viendo llegar en vacaciones, en el antiguo San Fernando —un pueblo hermoso de la sexta región—, a los doctores de campo que traían consuelo. Ahí decidí que sería médico.

  2. La facultad

    La medicina

    Un viaje intenso, de mucho desarrollo y de mucha desilusión: lo que yo buscaba en medicina no estaba ahí. La Universidad de Chile y el Hospital San Juan de Dios me formaron y me dieron herramientas hermosas, pero no me enseñaron a sanar a nadie — me enseñaron un idioma. Me gradué con distinción y les debo gratitud, aunque lo que yo buscaba —acompañar a alguien hasta que diera esa flor que traemos dentro— eso no lo encontré ahí.

  3. La búsqueda

    Las flores y lo demás

    Nunca solté las ganas de conocer todas las herramientas: lo de mis abuelas, la medicina energética, el reiki, la acupuntura, las flores de Bach y después las Bush australianas, californianas y chilenas. Cuando por fin tuve todo ese conocimiento integrado, entendí algo distinto: sanarse es tarea de cada persona. Lo que yo podía hacer era acercarme, con humildad, a acompañar ese camino.

  4. El micrófono

    La Consulta de la Sofi

    En paralelo empecé a conversar de todo esto por radio y por internet, sin solemnidad y con harto humor. Más de 160 capítulos después, sigue siendo gratis para quien quiera escuchar — así se llama este sitio por algo.

  5. Lo propio

    ADABA

    Ilustración de una flor en plena floración

    Con todo lo aprendido armé un método propio: ADABA, que significa movimiento de la mente profunda. Con conversación, medicinas vibracionales, libros, cariño, baile o canto — lo que busca es despertar el interior de cada persona, ese lugar donde ocurren los milagros, para que cada una brote desde sí misma hacia lo mejor de sí misma.

  6. Hoy

    La consulta

    293 sesiones evaluadas con nota 5,0 en Encuadrado. Online o presencial, sigue siendo una conversación entre dos personas.

Y ahora

¿Nos vemos?

Si algo de esto te hizo sentido, hay dos formas de seguir: agendando una hora o escuchando un rato.